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5 de septiembre de 2014

Rainy Day

No sé qué es lo que me gusta tanto de la lluvia pero cada vez que llueve me surgen esas ganas de escribir. Quizá porque miro por la ventana y me imagino cómo otros, estén donde estén, están haciendo lo mismo. Disfrutando del momento. Del ruido de las gotas sobre el techo, sobre la calle, y los relámpagos.
A-
Título: Plain White T's


25 de agosto de 2014

1000 times

Son las siete de la tarde y acaba de llegar a su casa. Agotada por el viento y la lluvia molesta, se saca la campera y la cuelga junto al paraguas en el secarropa. Prende la pava eléctrica y se prepara un té. Tiene algo en la cabeza desde la mañana y le molesta no poder controlar su ansiedad y sus ganas de cambiarlo. Es un simple detalle, nada que no sea soportable, sin embargo ella necesita poder hacerlo y poder dejarlo como ella quiere que esté. 
Será extremadamente perfeccionista y obsesiva pero si algo le gusta de su personalidad es que es perseverante. Mientras toma su té, ya instalada en su escritorio blanco, prende la computadora y se decide a reparar aquello que le molestaba tanto. Al cabo de diez minutos, lo logra. Se siente completa, feliz. Por más que no le cambie de nada, se prueba a si misma que si quiere algo lo puede lograr, por más difícil que sea, es cuestión de voluntad.  

Title: Sara Bareilles

5 de agosto de 2014

Dream On

Creo que uno de mis peores defectos es que trato de encontrar en mi vida similitudes en las vidas de protagonistas de películas y series. Y creo que, que no pase como suele pasar en las películas, es lo que más me da miedo. Porque no sé qué es lo que viene después, porque no puedo volver atrás si no entendí algo. Pero la vida es así, te da oportunidades de modificarla y ser vos la dueña. Vos escribís el guión y sos la protagonista al mismo tiempo.

También sé que me guio mucho por las opiniones de los demás, soy demasiado dependiente y cualquier opinión sea buena o mala de alguna manera termina condicionando cómo actúo. Pero estoy cansada de temer decidir por mi cuenta y ser yo la que sea cien por ciento dueña de esa decisión. Creo que temo independizarme, pero también es lo que estoy buscando.

Este último mes logré muchas de las cosas que estaba buscando. Viajé sola y recorrí una ciudad de la mano de mi cámara de fotos, conseguí trabajo y me animé a dejar de lado las opiniones de los demás y animarme a probar y equivocarme. Porque creo que eso es lo que me falta a mi... espíritu de aventurera, jugármela un poco más sin juzgar. Mirar las cosas de otra manera, con otros ojos, ponerme en el lugar del otro y hasta intentar entender el punto de vista del otro sin ser tan crítica.


1 de noviembre de 2013

The Sun Doesn't Like You

Tenía ganas de escribir una carta. Una de esas cartas para una persona en particular. De esas que nunca las vas a mostrar, y nunca las vas a volver a leer. Quería desquitarme, me sentía impotente. Era, más que nada, una carta de despedida. 
A medida que iba escribiéndola, me iba dando cuenta de lo importante que resultaba para mí ese adiós. Necesitaba olvidarme y seguir con mi vida. Pero no sé por qué siempre terminaba volviendo a pensarte. 
No fuimos nada, no me dejaste serlo. Te esperé cuatro años, CUATRO. No sé si en aquél momento estaba demasiado enamorada de una simple imagen o qué, pero creía que existía o existiría un nosotros. Y sí, también hay que considerar que era una chica de catorce años que buscaba su historia de amor. Y que, simplemente por eso, la creé sola. 
Quizá para vos eran solamente conversaciones, para mí eran todo. Todavía me acuerdo los nervios que sentía cada vez que te hablaba. Tan típico mío. Cinco años después me doy cuenta lo ilusa que fui en ese momento. Pretendía (pretendo) mi vida como una película, creía que las cosas pasarían como en las típicas películas románticas donde el hombre volvía por la mujer y terminaban felices y blá, blá, blá, blá. 
Todavía me acuerdo esa fiesta donde estaba segura, segurísima, que íbamos a estar. Siempre con todas las expectativas, siempre lastimándome sola. No solo no hablamos, sino que estuviste con otra. Te odié, pero no podía no quererte, ¿masoquista, no? Después, para colmo, te seguí hablando. ¡DIOS! Estaba totalmente ciega. Era un típico amor adolescente que no podía superarlo. Necesitaba un cierre. 
Después de un año, o quizá dos, cuando me dí cuenta que no tenía chances con vos, me rendí y me "olvidé" de vos. Suponiendo que olvidar implicaba que cada vez que escuchara esa canción que tanto se parecía a como yo me sentía, no dejara de cantarla. Something always brings me back to you, it never takes too long. No matter what I say or do, I still feel you here 'till the moment I'm gone.... 
El mundo es chico, más compartiendo todo lo que compartíamos, no podía dejar de verte en todas partes. Tampoco podía dejar de actuar como una inmadura. Dudando siempre de saludarte o no, de qué decirte exactamente o de retomar las largas conversaciones que teníamos todas las noches. En fin, los encuentros empezaron a ser más casuales y menos incómodos. Estaba lista para pasar de página, ya había aceptado que no iba a pasar nada, si en esos cuatro años no me habías hablado, tampoco lo harías en ese momento. Sin embargo, cada vez que te veía ciertas esperanzas tenía, no voy a decir que no, pero dejé de maquinarme como lo hacía antes. Además, ya había madurado. dieciocho años era toda una nueva cosa. Nada de historia de Disney, nada de nada. Así fue como terminamos en una misma previa. Me acuerdo que llegué cuando ya nadie estaba lúcido, sólo yo, que tampoco duró mucho. De mis amigas sabía poco y nada, y de los chicos que estaban, conocía a todos de vista, pero sólo a vos te conocía bien. De todas maneras no te iba a hablar, no teníamos nada que hablar, además, me avergonzaba acordarme la cantidad de cosas que te había llegado a decir a los catorce. 
Finalmente, después de cuatro años, decidiste encararme. Supongo que cualquier chica en mi situación te hubiese mandado a la mierda. Pero en aquél momento creo que volví a la épocas de fiestas de quince y me imaginé todo de nuevo. "Hay que terminar lo que empezamos", me dijiste. Y ahí no sólo me ilusioné, sino que todas mis expectativas de aquél momento se cumplieron. No podía creer que hayas pensando que había algo, siempre creí que era la única que veía algo (o quería mejor dicho). 
Esa noche cerré lo que hacían años quería cerrar, pero no me alcanzaba con eso a mi. No con vos, por lo menos. No con nuestra historia. No podía terminar ahí, tenía que haber más. 
A los dos días me dijiste de una fiesta en tu casa, y fui con todas las expectativas. Preparada. No sólo me lleve una de las mayores decepciones tuyas, sino que me sentí totalmente usada. Ni siquiera te dignaste en saludarme. 
Supongo que ese golpe me hizo bajar a la realidad, me obligó a olvidarte. Me ayudó a superarte. Me abrió los ojos. A pesar que cada vez que escucho Gravity me acuerde de mi a los catorce, ya no te recuerdo a vos más que un amor de la infancia platónico, que dejó de serlo para convertirse en un chico más. 
A pesar que te superé, siempre va a estar en mi la tonta-idealista-enamoradiza-romántica de esos años, salvo que ahora no va a ser por vos. 
A.
Title: Norah Jones

24 de septiembre de 2013

Lost At Sea

It doesn't matter where you roam 
When no one's left to call you home 
I might have strayed a bit to far 
I'm counting all the moonlit stars and 

I'm a little lost at sea 
I'm a little birdie in a big old tree 
Ain't nobody looking for me 
Here out on the highway 

But I will be found 
When my time comes down 
I will be found 


21 de septiembre de 2013

Slow Dancing In a Burning Room

Las tardes de los domingos en el parque. Mate y pasto. Tus manos en mi pelo. Las escapadas de fines de semana en auto. Nuestra música. Los almuerzos rápidos. Nuestras charlas. Vos leyendo Borges. Las mañanas de los sábados de invierno. Abrazados. Nuestra infinidad de CDs. Las fotografías de mis flores. Mis pies fríos contra los tuyos. Queriéndonos. Adivinar canciones en la radio. La manera de jugar con mis anillos mientras estudio. Vos pintando en medias. Me miras y sonreís. Cocinar y cantar. Los miércoles de cine. Las flores que me regalaste en la cocina. El olor a café. 
A.
Title: John Mayer

19 de septiembre de 2013

No One

Me senté en mi escritorio que daba a la ventanita rodeada de flores. Los primeros rastros de primavera se empezaban a notar en las Lilas que me habías regalado. Me mirabas y lo sabía. No me detuve igual, quería escribir. Quería contar nuestra historia. 
Empecé a escribir de la primera vez que nos conocimos  De aquél café tan concurrido de Palermo. Del frío que rodeaba las calles y del olor a café que ambientaba al lugar. Escribí de cuando me acerqué a pedirte la silla que no estabas usando, cuando me pediste que me sentara con vos, y cuando, no sé por qué, acepté.
Pasé a escribir nuestra primera salida. Por la misma zona, en el barcito. Los nervios y la  emoción de ese momento. Lo bien que la pasamos, y lo lindo que fue conocerte mejor.
En eso te miré. Dejé de escribir para contemplarte, serio y concentrado sin dejar de ser ideal. Tirado en el sillón, con la computadora en las piernas y tu pelo castaño medio despeinado. No pude evitar sonreír. Tu estilo tan desarreglado, tan espontáneo, y yo tan... yo. 
Siempre creí que el amor era un pensamiento, una idealización de la gente, un estereotipo de las películas. Era simplemente por el hecho de que nunca lo había sentido así. En cierto sentido les tenía envidia a aquellas personas que de verdad habían encontrado a alguien que los quiera incondicionalmente. 
Sin embargo, ahí mirándote los entendí. 
A.
Title: Alicia Keys

9 de agosto de 2013

7 de agosto de 2013

To The Grey Life

Solía extrañarte, el hecho de imaginarme en diferentes contextos y situaciones sin vos me parecía extraño. Sin embargo ahora parece todo mucho más claro. Me decían que no tenía que basarme en un sólo hecho, que no podía ser tan extrema. "Vas del 0 al 100 en segundos", quizá sí, no lo niego. Pero me lastimaste y decidí seguir adelante. No sé si fue la mejor decisión, tampoco si en algún futuro me arrepentiré. Sólo se que ahora estoy bien, estoy mejor.
Fue todo muy rápido. Nos conocimos rápido, y así entramos en confianza, rápido. Compartimos tantas cosas que lo que más me dolió fue la traición. No supiste hablarme. Así como rápido viniste, rápido te fuiste. Te superé en un abrir y cerrar de ojos y, ¿lo peor? no te extraño. Para nada.
Title: The Great Fiction